Puede que sea una rarita, puede ser. Pero no quiero que se acabe.
No quiero que se acaben esas mañanas con cara de sueño y bostezos constantes, no quiero que se acaben esas risotadas cuando alguien suelta una rebanada, no quiero que se acaben las voces por el pasillo, ni las carreras para coger las pistas...
Un descanso, sí que necesitamos. Pero pensar que ya no nos veremos diariamente, que no nos divertiremos con las extravagancias de algunos, ni que protestaremos todos al unísono cuando algo no nos guste...
Supongo que quedará el recuerdo, y que tampoco es tanto tiempo.
En el día a día, es cuando realmente conoces a las personas; con sus defectos, y virtudes.
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