La clave es la fuerza que te ata a la zona de confort, y la fuerza de voluntad de salir de ahí, unida, claramente al deseo de ser más, de llegar más lejos, de conocer nuevas experiencias, a una especie de voluntad de poder de Nietzsche. Hablo de cambiar de vida, de momentos en los que tomas una decisión entre irte y quedarte, y en los que influyen tantísimos factores...Principalmente la familia, y los amigos, aunque quién sabe, igual tienes la suerte de acabar encontrando a verdaderas amistades, gente con la que encajas a la perfección. Se forma una balanza entre lo que ahora tienes y no quieres perder, y lo que deseas alcanzar, lo que puedes llegar a tener, y sobre todo lo que puedes llegar a ser. Típico miedo a equivocarse, a '¿y si no debí hacer esto?' Porque la decisión se hace mucho más dura cuando donde estás, estás a gusto y bien, y de alguna manera te 'complicas' la vida cambiando, con los ojos vendados, sin saber si saldrá bien o no...
Todos sabemos que es más cómodo quedarse donde más conoces, donde está tu gente, porque esta etapa es para disfrutarla y vivirla muy intensamente...pero y después? si haces esta etapa aquí porque quieres disfrutar y luego acabas y te preguntas qué hacer...qué te queda ahora? Buenos recuerdos, eso sí, pero no es viable vivir del pasado, eso nunca salió bien.
Hay veces en las que hay que dejarse guiar por un impulso, sin pensárselo mucho, pero yo no sé si ésta es una de ellas...